EL VINO DE LOS POBRES

EL VINO DE LOS POBRES

Hace unos días me acerqué a Tarragona porque un pequeño salón de vinos despertó mi curiosidad  por cuanto de moda incipiente tiene en este momento el  movimiento ”Sulfuroso Cero”, pensamiento de la Asociación de Productores de  Vinos Naturales. ¿Son vinos mejores? ¿Son diferentes?

bodega La cuevaEl principio ideológico de la Asociación  consta de 7 puntos  en donde se pone el acento en el cultivo, un vino de viticultores no de bodegueros, cortés con el medio ambiente, usando procedimientos que respeten los ciclos naturales, sin manejos de productos artificiales y transparencia absoluta en la información de los métodos de elaboración, entre otros. Lo más candente del reglamento es la prohibición de añadir SO2  (anhídrido sulfuroso) al vino, su principal escudo protector, lo cual  le deja con sus propios recursos de sulfuroso generados por él mismo y que son muy escasos. Un auténtico salto sin red. Antes que nada, decir que me interesan mucho las nuevas/viejas corrientes del vino del terruño, donde el protagonismo lo tienen el suelo, el clima y el entorno natural del viñedo. Pero esto no justifica que, en aras de “lo natural”, algunos exhiban vinos totalmente deteriorados antes de traicionar el reglamento ideológico. Lo más desconcertante de este movimiento es su actitud “quasiultraortodoxa” en lo que al vino se refiere, de modo que, si el vino enferma, lo consideran una consecuencia de la Naturaleza y así hay que tomarlo. Sus seguidores van más allá de la biodinámica y del vino ecológico.Cosechero tras la barrica

VINO NATURAL: ¿UN EUFEMISMO?

Conviene recordar que el concepto “Vino Natural” es una vaguedad. Lo único natural es la uva y cuyo zumo, si no se manipula,  se convertirá en vinagre en el mejor de los casos. El vino es un producto de manipulación humana.  El único modo de poder consumir este tipo de vino habitualmente es en un periodo muy breve. No obstante, algunos elaboradores con dotes casi  mágicas, consiguen  que sus vinos resistan mejor el paso del tiempo. Esto tiene un mérito increíble. Pero los vinos de los que  no llegan a conseguirlo, en el momento de catarlos, uno se encuentra con que predominan notas de etanal (oxidación), o una elevada cantidad de acético, fórmico, TCA o notas cloradas muy sobresalientes. Todos dejan al mosto en manos de las levaduras autóctonas, algunas agresivas y de carácter demasiado silvestre.  Estos son los vinos que se tomaban en los pueblos de España hasta los años 80 elaborados por paisanos sin ningún conocimiento científico y sin medios económicos que pudieran contrarrestar su deterioro con productos enológicos. Hoy, por el contrario, estos mismos vinos están elaborados por enólogos absolutamente cualificados con medios suficientes y que, sin embargo, optan por rendir un homenaje a los vinos de antaño. Se dejan retratar en familia con niños e incluso con algún perro junto a la puerta de una humilde bodega, a medio camino entre el hippy  y huertano. Sus producciones  están en torno a las 1000-3000 botellas, con precios muy razonables. Lo que más me admira de todos ellos es su amor a la naturaleza y a la viña y no pocos lo combinan con otros cultivos agrícolas y animales domésticos. Creo que esta es la razón de que no tengan ningún pudor en mostrar sus vinos incluso turbios porque para ellos  lo más importante es el hecho de que sea un fruto de la tierra.

UN SALON CASI CLANDESTINO

salon de EscodaSin ningún ruido mediático  el  encuentro con los elaboradores de Vinos Naturales no  se celebró en  ningún Hotel barcelonés de postín con las correspondientes azafatas, sino en Celler Escoda-Sanahuja, una propiedad perdida en los montes boscosos de la Conca de Barberá y que con un sentido participativo acogía a otros cosecheros, algo  poco habitual en nuestro país. Acudí con Amaya Cervera, una de las periodistas vitivinícolas más sólidas de España, y ambos dejamos en el camino cualquier prejuicio que nos hiciera medir estos  vinos con el mismo rasero que los vinos “convencionales”.

El escenario era una nave a medio construir aún con el ladrillo desnudo y suelo deLa Pascole cemento sin bruñir. En su interior un nutrido grupo de bodegueros de Italia, Francia y España muy alternativos, a la par que animosos, se apostaban  tras de unas barricas colocadas en posición vertical, que  recordaban a los integrantes de un grupo de heavy metal al tiempo que unos vendimiadores recién vueltos de la viña. De fondo animaba el cotarro una música rockera que emanaba a todo trapo de una minicadena. Algún que otro perro, gato y niño correteaba por el lugar y el ambiente era animadísimo.  Todo lo contrario al ambiente “trajeado” de un certamen vinícola.

Los participantes, en su mayoría, no acostumbran a enviar sus muestras a las guías ni tienen el menor interés en entrar en los circuitos mediáticos. Algunas de sus etiquetas, no es que no tengan ambiciones marketinianas, es que parecen diseñadas en un momento de colocón. Más de un bodeguero se paseaba por el exterior, sin importarle dejar la barrica con sus muestras abandonada en un “sírvase usted mismo”.

LOS VINOS

Frank Cornelissen

Frank Cornelissen

Algunos vinos eran infectos, sensaciones que casi se me habían olvidado desde mis primeros tiempos en el gremio, aunque la mayoría eran  aceptables.  Mi sorpresa fue que,  del mismo modo que los vinos globales y tecnológicos llegan a ser uniformes en fruta y roble, en los “naturales” también encontré una similitud entre ellos, en este caso los rasgos comunes eran  las notas orgánicas terrosas, evolución y silvestres. Estos  caracteres llegaban a enmascarar  el carácter geográfico,  varietal y frutal, de modo que era imposible identificar la uva.

Los vinos del anfitrión, Escoda  Sanahuja, son un excelente ejemplo de que calidad, originalidad y concepto de vino natural son posibles. Me gustó Els Basotent 2012, un

Bernard Boyer

Bernard Boyer

macabeo con carácter, lejos de la “fruta-manzana” que se identifica los blancos del Penedés, y con un toque terroso, de acidez equilibrada y presencia en boca consistente. Del mismo elaborador también me gustó el Más de Gegants, donde las notas de fruta, mineral y matorral silvestre estaban en sintonía.  Curioso es el Cueva 2012, de Mariano Taberner, de Utiel Requena, hecho con dos vendimias: una en septiembre y otra en octubre, y un vino dulce en donde se conjugaban tres vendimias:  la acidez de la primera, la fruta y el cuerpo de la segunda y el toque de pasa de la tercera. Muy interesante Casa Pardet de Josep Torres, cuya cosecha 2012 era un conjunto de dulcedumbre, flores y frutas. También del Celler Jordi Llorens en Tarragona me gustó el Blanc 5-7 con un aroma entre paja húmeda y fruta hecho con macabeo y parellada. Por supuesto, también estaba el inefable Laureano Serrés con sus vinos excéntricos, que no me convencieron tanto como en ocasiones anteriores.

En general, los vinos italianos y franceses sobresalían en su papel de vinos naturales con un cierto equilibrio en gran parte de ellos. Sobre todo los vinos de Bernard Boyer, en cuyo blanco borgoñón de 2011, Les Riauy, asomaba un toque arcilloso, mineral, ligero y de cierta fragilidad papilar. También me gustó su Puligny Montrachet 2010, con un ligero toque orgánico, fresco y refrescantemente ácido. Un vino gracioso era La Roumanie Tout Court (alusión a la Romaneé Contí) con taninos marcados y expresión de hollejos maduros. También  me llamó la atención el Chamillon 2011 y La Sorga tinto 2012, con garnacha, cinsault y con dos meses de maceración con raspón en depósitos de resina epoxy. Me agradó la garnacha ligera, suave, sabrosa y terrosa La Pascole 2011. Entre los italianos me gustaron los vinos sicilianos de Frank Cornelissen:  el MunJebel  tinto hecho con la variedad nerello mascarese, con un toque orgánico y terroso bastante equilibrado. El Susucaru rosado 2012 contenía 25% de nerello mascarese, con malvasía y moscatel de grano pequeño, una rareza pero fresco a la boca.

Todo esto fue rematado con una comida de hermandad, donde cada cual con su plato formaba cola cuartelera para ser servidos con un exquisito arroz con caracoles ofrecido por un restaurante amigo de la Naturaleza ubicado en el Delta del Ebro: Cal Faiges,  que encajaba muy bien en el contexto por ser una “cocina de la tierra”.

 

 

José Peñín

Acerca de José Peñín

José Peñín, 1943, Santa Colomba de la Vega (León). Es el escritor de vinos mas prolífico de habla hispana y uno de los periodistas y escritores más experimentado de nuestro país en materia vitivinícola, decano de la profesión y el más conocido a nivel nacional e internacional.Desde que creara en 1990 la “Guia Peñin”, es el referente más influyente en el comercio internacional de vinos españoles y la publicación en esta materia mas consultada a nivel mundial, lo que le convierte el más importante creador de corrientes de opinión en torno al vino. Viajero infatigable, ha recorrido casi todos los viñedos del mundo, a la vez es conferenciante, consultor, catador de reconocido prestigio, miembro de diferentes jurados internacionales con innumerables premios en su ejecutoria profesional que alcanza en la actualidad mas de 35 años en la actividad vitivinícola.
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12 respuestas a EL VINO DE LOS POBRES

  1. Jaime Lázaro dijo:

    Pasan los años y esto del vino se está complicando hasta niveles impensables, divergiendo hacia los dos extremos: lo tecnológico y lo purista. Y en medio, pululando, miles de marcas, cientos de denominaciones o indicaciones de origen -controladas o incontroladas-, multitud de métodos de elaboración, varietales rescatadas del pasado, y una competencia feroz por captar parroquianos, casi desesperada. Y, precisamente, es en este punto donde se continúa fallando, porque sigue sin haber muchos sitios donde se fomente el consumo del vino de una forma profesional pero honesta, abierta para todo el mundo. O mucha tontería o mucha vulgaridad. O sofisticación hasta el ridículo o dejadez impropia de una bebida que merece mejor trato. Ya pueden los productores afanarse, que mientras no se corrijan unos cuantos vicios más allá de la viña y de la bodega, el avance seguirá siendo en círculo.

  2. Pingback: "El vino de los pobres" Interesante reflexión sobre el vino natural de José Peñín | Vinumnaturae

  3. Para Fernado Escolano, que no se lo crea la no adición de so2 es cosa particular que me parece ” bien” el tiempo de duración del vino tanto tapado como abierto a un se lo creería menos,pues esto esta por lo que veo fuera de sus creencias, lo que me parece poco respetuoso es llamar mentirosos a unas series de vinos y bodegas que no conoce ni a la persona ni sus vinos , le invito a que primero pruebe analice y luego sentencie.sin ánimos de ofender pero tampoco de desanimar a otras personas de la fiabilidad del tiempo o caducidad de los vinos bien tratados sin tantos extras, no solo de so2 que al fin y al cabo solo es uno de algunos productos que se utilizan en otras vinificaciones,pruebe y luego critique señor Fernando

  4. Clara Arnal dijo:

    Genial que críticos de tan gran prestigio se fijen en los vinos naturales. ‘Natural’, por cierto, es el primer apellido de estos caldos, el segundo ‘exologico’c como otros muchos que ahora surgen por cuestión de ‘moda’. Los productores de vinos naturales son artesanos, y algunos de ellos, casi genios. Un 10 para el vino Cueva, de Requena, y su espumante de Tardana, que he tenido el placer de probar. Seguro que será todo un éxito.

  5. Luis Ángel García dijo:

    Sr Peñín:

    Un par de observaciones sobre los vinos de Escoda Sanahuja: el vino blanco se llama Els Bassotets y es Chenin Blanc 100%, no Macabeu. En tintos también elaboran el Nas del Gegant.

    Saludos ,

  6. tierra dijo:

    Interesante la gente de este país, sin comprobarlo siempre estamos pensando que nos la están metiendo y que todo es mentira.

  7. Fernando Escolano dijo:

    Yo sinceramente no me lo creo , lo de SO2 cero , deberías haberte llevado un GAB que es portátil y haberle mirado el sulfuroso libre allí mismo recién abierta la botella y haber si había cero o 25 que seguro es lo que había . Lastima que estemos en una sociedad que todo es mentira y esto también seguro que lo será. Pero bueno cada uno es libre de decir lo que quiera , yo si no hago un análisis en el sitio , no me lo creo. Y además si así fuera, SO2 cero , ¿Cuánto dura ese vino embotellado o abierto ?……………………………………la respuesta es sencilla………………….

    • Cuando se comenta lo de “sulfuroso cero” se refiere a que no se adiciona sulfuroso. Solo lleva el propio que, como señalé en mi post, es escaso.

    • Luis Ángel García dijo:

      Pues si no te lo crees, antes de especular, puedes solicitar análisis oficial a las mismas bodegas ( análisis oficial del INCAVI, en el caso de las catalanas) porque entre el decálogo de los vinos naturales figura la transparencia y muchas de ellas estarán encantadas de disipar tus dudas.

    • Gabriel dijo:

      Escolano, en tu misma promoción tenias un compañero que realizaba vinos sin SO2, de echo estaba pensando maneras para aumentar el SO2 propio de la uva, y en la siguiente, osea la mía, tenias al menos a otro que también lo hacía así, más por desconocimiento que por convicción ciertamente, pero con unos resultados sorprendentes en algunos casos.

      Yo personalmente tenía ciertas reticencias, pero he podido encontrar en el poco tiempo que llevo en este mundo grandes sorpresas que me han echo verlos de una manera mucho más abierta

  8. Gran Post, muy pedagógico…Por desgracia el apellido ecológico existe alguna vez que no se utiliza en su correcta medida

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